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CARMEN ROCAMORA - " El Punto de las Artes "

Aurelio Rodríguez, la sublimación estética de la imagen

Dos acontecimientos paralelos han tenido lugar en esta cálida primavera madrileña. El nacimiento en la zona norte de la ciudad de una nueva galería de arte, frente a los frescos de Goya de la iglesia de San Antonio de la Florida, y la presentación de un pintor autodidacta, novel, que conecta con la más alta escala del realismo clásico.
Aurelio Rodríguez estudia la figura femenina, perdida en la profundidad del ensueño y abandonada a la soledad de su propia conciencia. La figuración, reducida al estado de aparición fantasmagórica, patentiza una serenidad aparente, que seduce por la propia belleza de su simplicidad.
En la línea de Félix Revello del Toro, Aurelio Rodríguez domina la perspectiva y la textura de las telas. Sus mujeres están envueltas en transparencias, exagerando la diferencia de planos y sensibilizando la pincelada hasta tal grado, a que los cuerpos se delimitan sobre la arruga del papel, envueltos en plástico traslúcido, o huyen de la gasa que oculta su corporeidad.
Su dominio del pastel no se limita a la imagen humana. Sus objetos inanimados, como el cuadro titulado «Máquina de coser», los bodegones o el cesto antiguo de la abuela, denotan una perfección de ejecución cercana a la de Antonio López.
El espacio y el tiempo se han dado cita como queriendo descubrir y desvelar el misterio hipnótico de la existencia. La intervención de la luz introduce el factor de sensibilidad que abre las puertas al mundo imaginario, donde la apatía se toma vehemencia y donde lo imposible se convierte en realidad.

Aurelio Rodríguez comenzó a pintar casi en su niñez. Una rápida evolución le lleva a adentrarse en el mundo del surrealismo, para intentar más tarde, una gama de matices vivos y luminosos, dentro de la libertad de la abstracción. Su inspiración actual, le sumerge en el uso del pastel, en su sentido más realista, como sublimación estética de la imagen, en esta comunión entre lo natural y lo artificial.
La elegancia, la belleza y el sentido estético actúan como soportes de la libertad creadora del artista, frente al acartonamiento de la ley estructura da, pues como decía Eugenio d'Ors: «Cuando la presencia de la libertad es subrayada a los ojos del espectador se produce la categoría estética de la elegancia_ Esta nace, por consiguiente, de la ostensibilidad de una coerción, del sometimiento sin aniquilamiento de la libertad.»
Creemos que Aurelio Rodríguez, procurando la búsqueda de la esencia, ha encontrado los resortes poéticos de la belleza, en una superación total de la vulgaridad.