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IRIS BLANCO - Redacción.
El artista jiennense Aurelio Rodríguez inaugura a las 8,30 de esta noche una muestra individual de su obra reciente en la sala Arte Galería, que regenta Fulgencio Díaz en la localidad sureña de Granadilla.
Habiendo sobrepasado etapas que han llevado al artista por el surrealismo y la abstracción, el resultado de su obra demuestra una técnica prodigiosa y una evidente sensibilidad que dan por resultado cuadros de sorprendente efecto hiperreal.
Aurelio Rodríguez ha expuesto en León, Valencia y Madrid y en los últimos
años en Alemania. En 1992 se pudo ver su obra en la Sala-Taller Casa Vasca
de Tenerife y ahora muestra la pericia de su quehacer en Arte Galería
hasta el próximo día 14. Nuestro compañero Rubén Díaz escribe en el díptico
que edita la galería con motivo de la exposición que el ojo químico del
artista ha podido trascender a una yuxtapuesta realidad que el pintor
transforma, tal cual es, en un discurso espectacularmente ortológico.
El responsable cultural de este periódico recuerda a Mario Sanz cuando se refiere a la perfección, descrita como una pulida colección de errores, para explicar que el insultante resultado de la obra de Aurelio Rodríguez no es fruto de la casualidad o del prodigio divino, sino del trabajo y el oficio, cultivados desde la niñez de forma autodidacta y rigurosa. En este sentido, el texto de Rubén Díaz, titulado Pintógrafo, señala que si nos quedamos exánimes ante el ostentoso resultado de la técnica de sus manos y si el pináculo impoluto de su evolución nos maravilla, es porque en sus lecturas de una realidad amañada, e incluso escenográfica, no hay nada nugatorio. Esa verdad que parece defender con su obra, parece destilar un apasionado amor por la belleza y la estética, patente en la configuración de una serie de bodegones que persiguen efectos teatralizantes. De ese amor también nos habla la comentarista de la revista madrileña El Punto, que sostiene la libertad creadora del artista en factores como la elegancia, la belleza y el propio sentido estético. Rubén Díaz señala por último que en nosotros está la ocasión del asombro si somos sensibles, en definitiva, a la luz y apela al sentido del humor para revelar que el pintor (pintógrafo, dada su pericia) ha de llevarse mal con la tecnología japonesa.
Aurelio Rodríguez inaugura hoy en “Arte Galería"
Una sorprendente serie hiperrealista, en Granadilla
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